Álvaro Gómez & Kira “La amo”

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El actor que interpreta a “Claudio Santa Cruz” en la teleserie Amanda (Mega), se define como un principiante en el tema de los animales, pero la convivencia con su perrita lo ha hecho descubrir lo maravilloso que es disfrutar de su compañía y nobleza. ‘’La forma en que ellos se expresan, te manifiestan el cariño y el amor, es increíble’’.

Por Isabel Pinto G.  – Fotografías Gonzalo Muñoz

Álvaro Gómez entra al estudio con una alegre Kira, de poco más de un año. La mira mientras ella lo contempla y, si bien explora el lugar, al primer llamado de Álvaro ya está de vuelta a su lado. El actor no tenía una relación estrecha con los animales, pero hay más. Cuando estaba en la universidad, un día iba caminando por calle y un perro lo mordió; quedó con una verdadera fobia, y por lo tanto tener uno no estaba en sus planes.

Cuando estaba en pareja con la bailarina brasileña Francini Amaral decidió tener una perrita.  No se prepararon para su llegada, todo se dio de forma bastante espontánea. ‘’La fuimos a buscar, y cuando llegamos al criadero encontramos que estaba en condiciones bien precarias. Era una casa donde los perritos estaban en un corral súper chico, y la Kira era la más grande; la llevamos al veterinario ese mismo día y pesaba la mitad de lo que debía, 4 kilos, estaba desnutrida, debería haber estado en 8. Había muchos perros que eran la mitad de ella. Por eso igual es chica, es un Boyero de tamaño pequeño y de poco peso”, cuenta, mostrando cómo es la realidad de muchos criaderos en Chile.

¿El nombre Kira tiene algún significado?

Sí, con mi ex le buscamos el nombre. Tiene una dualidad, en japonés es luz y el otro, que no recuerdo, es un ser complejo.

La Kira es tu primer perro. ¿Cómo ha sido tu relación con ella?

Es un proceso largo de adaptación, todavía lo es. Ella es súper niña, inquieta, se cansa y se queda más tranquila, pero no soy un tipo de mucha paciencia, me cuesta lidiar con eso y la Kira me pone a prueba todos los días; es casi una terapia.

¿Cómo puso a prueba tu paciencia?

Rompía todo; en un comienzo si dejaba un cojín afuera del patio lo destrozaba, hacía hoyos, rompía las plantas.

¿Y qué hacías?

La retaba, la tenía que aleccionar. Cuando estamos solos me hace caso en todo, pero con gente se sobrestimula un poco y le baja la locura.

Ella está adiestrada…

Sí, fue una niña a la casa como un mes, y nos enseñó algunos comandos. Es como un niño cuando va aprendiendo cosas, como cualquiera de nosotros, es un proceso, pero bastante rápido; si tú te dedicas un día a enseñarle cosas, ella las aprende. Nunca pensé en tener un perro de la policía, pero sí le enseñamos que no se meta a la cocina, que sepa cuál es su espacio, donde tiene que mear y cagar.

¿Encuentras que el adiestramiento forma parte de la tenencia responsable?

Sí, por el tema de la agresividad, el contacto con la gente, lo que pueda o no llegar a hacer en la casa. Hay cosas que me desagradan un poco de la tenencia de algunas personas, como tener un perro agresivo, por ejemplo. Me ha tocado ir paseando a la Kira y que se enfrente con perros que la quieren matar, he visto a algunos que se le han tirado y me he agarrado con los dueños; les digo “¿tú cachai que tu perro no puede andar sin correa o sin bozal si es agresivo?”.

¿Qué te gusta de ella?

Todo; me gusta su simpleza, su ternura, fidelidad, carácter, personalidad; es inquieta y amorosa. Kira es bien mimada y te sorprende, cacha las dinámicas de vida que tengo, mí día a día; cuando me voy adopta una forma de ser que no es la misma que cuando me veía media hora antes moviéndome en la cocina. Cuando cacha que me pongo el bolso o los lentes, llora, y cuando llego se pone muy contenta, es muy demostrativa, de perro guardián no tiene nada, porque le lengüetea la mano a cualquier persona que llegue al portón. En la noche se ve negra, grande, y dices “hay un perro”; si el hueón supiera que le hace así con los dedos, ¡y llegaría con las llaves a abrirle la puerta! (ríe). Es sumamente pasiva, cordial con los otros animales, nunca le ha tirado un tarascón a nadie.

¿Qué actividades hacen juntos?

Jugamos, me divierto con ella, nos abrazamos. Me carga el pelo en la ropa, entonces al llegar a la casa me saco mis cosas, me pongo un short, una polera y me voy al patio; me tiro con ella al suelo, nos revolcamos y jugamos. Salimos a pasear, jugamos con la pelota, la llevo a la playa, cuando era más chica trotábamos.

¿Es celosa?

No han entrado mujeres en mi casa con la intención de quedarse (ríe), así es que ella no ha tenido que lidiar con eso y, y la gente que frecuenta mi casa son mis amigos y amigas muy cercanos, y al contrario, aprovecha que le hagan cariño, no pierde tiempo. La Kira es el centro de atención, todos tienen que pasar un rato por ella, hacerle cariño, tirarle la pelota, forcejear, darle comida, pero no pasa desapercibida; ella busca que tú le hagas cariño.

¿Cómo la regaloneas?

Le compro juguetes, regalitos, caluguitas, unos cartílagos de chancho, huesos grandes…

¿Qué significado tiene la Kira en tu vida?

Tiene una gran importancia, una gran relevancia. Llegó en un momento importante de mi vida y también estuvo en una transición importante que fue mi separación, donde ella tuvo un rol de compañera, de amiga. Yo le hablo a la Kira. Antes, cuando veía esa relación de otros papás con sus perros, decía “¡este hueón está loco, es como si le hablaran a una guagua!”, pero efectivamente es así.

¿Ella fue tu contención en ese momento?

Sí, además que por su personalidad está todo el rato al lado tuyo, y si está a tres metros estará pendiente, mirando, esperando una seña, un comando, que le digas algo. Vive en torno a su dueño, es una fiel compañera, me ha entregado alegrías y me ha ayudado a desahogarme.

¿Extrañó a tu pareja cuando se separaron?

Sí, la echó de menos, y cuando la ve hace ruidos, llora. Se acuerda, hay un nexo.

¿Fue un tema decidir quién se quedaba con ella?

No tanto, porque ella vive en departamento y tenía que estar conmigo por una cuestión de espacio. Siempre hueveo a la Fran que parte de lo inquieta que es la Kira se lo pegó ella, porque le hablaba como guagua “¿qué le pasó mi perrita?”, y la Kira se volvía loca. Yo no la trato así, nuestra relación es como si fuera una adulta.

¿Han vivido alguna anécdota juntos?

Es un perro de agua y le tiene pánico, es muy divertido. Un día empezamos a caminar por la playa, no la quería engañar, había unos pozones de entradas de mar y eran grandes. Crucé una por la arena, la Kira estaba al otro lado, y esta pajarona me ve, empieza a correr, debe haber visto un espejo, no el agua, se sumergió entera y salió; apretó cachete para el otro lado y no me pescó más, ¡estuvo a 50 metros del agua todo el día!

¿Qué haces con ella cuando te toca viajar?

Cuando es por poco tiempo y no es muy lejos trato de llevarla, si implica un avión tengo que armar una logística. Habitualmente un amigo o un tío se van a quedar a mi casa con ella; afortunadamente tengo muy buenos amigos y les dejo las llaves.

Hasta ahora, ¿cómo ha sido tu experiencia?

Soy un principiante respecto a las mascotas, puedo hablar desde ese lado, del poco tiempo que llevo conviviendo con ella, y creo que es maravilloso, es la mejor compañía. Si quieres algo de verdad y recibir sentimientos nobles, aunque el perro no tenga idea de lo que significa la nobleza, supera con creces al ser humano. Su cariño, su empatía, la forma en que ellos se expresan y te manifiestan el cariño y el amor es increíble.

¿Te gustaría tener más perros?

Quiero adoptar un perrito chico, de envergadura más pequeña para que se hagan compañía, a ella le hace falta, por eso también es tan ansiosa y se vuelve loquilla. Estuve averiguando y con un perro chico se genera más lo territorial, también es más guardián cuando la casa está sola, el perro chico es la alarma y el otro se activa.

Nos contaste que la Kira estaba en un criadero en condiciones bien precarias. ¿Crees que debe haber mayor fiscalización a estos recintos?

Debería haber fiscalización de los dos lados, la idea es que se fiscalice para que tampoco existan perros abandonados, eso es una cosa. Lo otro es la fiscalización en criaderos, pero me imagino que la cantidad de perros en criadero es bastante menor a la que anda en la calle abandonado. No estoy en contra de comprar un animal, ellos están en los criaderos, uno no los manda a encargar, también hay un tema con ellos, qué va a pasar con esos perros, ¿esperar que también estén en la calle?

¿Qué opinión tienes del abandono de animales?

Me parece terrible, es un despropósito. Una cosa es no tener el deseo o el feeling con los animales, no querer tener uno, y otra muy distinta es tener uno y abandonarlo. Para mí es lo mismo que abandonar un hijo, la Kira es mi hija y me genera los mismos trabajos, el mismo esfuerzo que un hijo, pero también me genera las mismas satisfacciones, alegrías y las mismas ganas que perduran siempre por tenerla. Si tú me preguntas, a ella la amo. No me imagino jamás dejando a la Kira, me veo envuelto en otras situaciones de vida, teniendo que dejar mi casa, viviendo en un departamento más chico, pero de alguna manera buscaré cómo solucionar su espacio para que sigamos siendo una familia. Si finalmente es eso.

¿Y del maltrato?

No lo avalo ni justifico, no lo comprendo. Es lo mismo que en los seres humanos, si tú tienes un ser vivo es porque lo quieres; el quererlo implica respeto y tratarlo con dignidad, y en ese sentido no puedes pegarle a un animal, no podís maltratarlo. Es una locura, absolutamente censurable y por otro lado, quizás habría que homologar las sanciones que dan cuando haces lo mismo con una persona.

¿Participarías en campañas contra el maltrato o el abandono?

Sí, no sólo en eso, también en campañas que generen conciencia a nivel social. Si de alguna manera puedo aportar, me parece súper bien.

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