Begoña Basauri y Rocket: “Es la relación de amor más larga que he tenido”

en Entrevistas

begona

Por Jessica Celis Aburto. Producción de moda y maquillaje Mackarenna Claro. Dirección de arte: Coca Cabargas. Fotografía: Gonzalo Muñoz.

Begoña Basauri es una actriz que generalmente genera risas con sus personajes. Muy bien criticada y actualmente en pantalla con “Mamá Mechona′′, partió hace años en las producciones dramáticas de TVN. Lo que seguro pocos saben es de su gran amor por los animales y la naturaleza.

Nos recibe en su departamento dedicadamente decorado, junto a Lupe que no da de amor al ver llegar a cada uno de los integrantes de nuestro equipo. Pero la estrella, por antigüedad y por ser un número dedicado a los felinos, se hace esperar. Rocket olfatea, muestra la infiderencia gatuna que a tantos encanta y espera…

¿Cuándo nace tu amor por los animales?

Mi primera mascota fue un conejo negro a los 5 años: Julio Tomás Alvarez. Mi mejor amigo se llamaba Julio y tenía otro compañero que se llamaba Tomás y otro de apellido Álvarez. Así le puse el nombre, por lo que me acuerdo (risas). Yo era hija única y para ellos era importante que tuviera una mascota -y yo también lo creo- porque se crea un vínculo profundo, un compromiso, hay una relación muy especial entre los niños y los animales. El animal se convierte en tu hermano finalmente. Julito era mi partner.

Los conejos son bien delicados…

Sí. Un día de vuelta del jardín me dijeron que se lo habían llevado al doctor, por eso no estaba. Cuando mis papás me lo trajeron de vuelta era mucho más chico que mi Julio y me dijeron que era porque como estaba enfermo lo habían inyectado y se achicó. La verdad era que mi conejo se había muerto y ellos compraron otro igual, salvo por el detalle del porte. Me creí la historia siempre hasta que como a los 18 años, en una de las tantas veces que contaba la historia de Julio Tomás, me contaron la verdad. Ahí dije “pucha que fui gil! ¡Obvio que el conejo se había muerto y me compraron otro!” (risas). Después empecé a tener gatos, siempre los tuve. Hasta ahora de grande que he tenido perros.

¿Cómo llega Rocket a tu vida?

Fue hace 14 años cuando empecé a estudiar teatro. Antes de entrar a la U. de Chile hice un taller abierto para todo tipo de gente que se hace allí y que es vespertino. El gato de unas compañeras del taller había tenido gatitos y le pedí permiso a mis papás para tener uno y lo adopté. Él las ha pasado todas conmigo. Incluso, una vez nos asaltaron en el departamento que vivíamos con mi mamá. Entraron rompiendo la puerta con nosotros adentro y desde esa vez que cada vez que escuchaba el timbre se iba a esconder. Quedó traumado. Antes lo pelaba y bañaba, ahora ya no. Lo dejo tranquilo. Creo que en otra vida volveremos reencarnados y él será mi amo y yo un poodle al que le dará unos buenos cortes (risas).

¿En qué te inspiraste para ponerle el nombre?

Su nombre original es Aureliano, inspirado en el personaje de Cien años de Soledad. De cariño le decíamos Rogelio y finalmente se acortó y quedó como Rocket.

Rocket tiene muchos años, ¿has pensado o te has “preparado” para el momento en que ya no esté?

La primera vez que me angustié fue cuando una vez que paseaba por el borde del balcón, uno de sus paseos favoritos, trató de saltar de la ventana a mi cama y no llegó. Me dio tanta pena porque caché que estaba viejo.

¿Cómo lo procesas?

Me da mucha pena. Se me llenan los ojos de lágrimas porque es mi partner. Es la relación de amor más larga que he tenido. De hecho ahora que lo he llevado al veterinario porque está muy bajo peso debido a la edad, me han pedido muchos exámenes y no he querido hacérselos porque me da miedo que me digan que tiene otras enfermedades. Puede sonar negligente, pero él está bien, todo funciona en su cuerpo y yo estoy siempre vigilándolo (silencio)…. No, no quiero pensar en eso.

La Lovedoger

Hace 3 años atrás recogió a su primer perro por un dato que le llegó a través de las redes sociales. Vio la foto y se enamoró. “Era una bullterrier albina que adoptó una chica animalista de Las Rejas. Ella la sacó de un canil clandestino. Le puse Tapia porque era sorda. Ella se convirtió en la hermana de Martín, el mestizo que tenía el pololo con el que yo vivía en ese tiempo. A la Tapia se la robaron, fue súper triste. La noticia de su búsqueda salió en los medios, en redes sociales. Se portaron todos bien y a través de Twitter y gracias la noticia que salió en LUN supimos que se la había robado un maestro de un edificio que estaban construyendo cerca de mi casa. Fuimos a preguntar por ella y el capataz se hizo el loco. La Tapia tenía como 7 meses y cómo era tan especial, es obvio que la querían para sacarle plata. Lo que me angustiaba era que como era sorda, quizás cuando se dieran cuenta la iban tirar a la calle y como no sabía andar en la calle, la iban a matar. Ahí lloré y juré que nunca más en mi vida tendría un perro y sólo seguiría con los gatos porque son más independientes y entran y salen de los departamentos. Me sentía culpable porque cómo no me manejaba bien con los perros pensé en que quizás yo cometí un error, porque nunca me ha pasado nada con un gato, nunca se me ha perdido uno. Con Rocket nos hemos cambiado miles de veces de casas y nunca se me ha perdido”, cuenta.

Y agrega: “La Lupe (9 meses) llegó a los 45 días de vida. Siempre estuve enamorada de la Jacinta, su mamá, que es de una gran amiga. Cuando supe que la Jacinta estaba embarazada le pedí un cachorro y lo conseguí (risas). Quería una hembra porque son un poco más limpias que los perritos que además marcan territorio, y como vivo en departamento eso ayuda mucho. Ella me encanta porque la siento muy parecida en mí en su forma de ser. Son perros muy locos en su personalidad”.

¿Cómo cambió tu rutina con Lupe?

Ella me ha cambiado la vida. De hecho he organizado mi trabajo en función de la Lupe y los horarios de Romina, quien me ayuda con las cosas de la casa y es como una hermana.

¿Cómo fue el encuentro con Rocket?

Al principio no me atrevía a dejarla sola con él, así que me la llevaba a grabar (Mamá mechona). Como era chica y tiene los ojos muy saltones, me dio susto que Rocket o el gato que tenía en ese tiempo en hogar temporal les hicieran algo porque no se conocían.

¿Y la relación ahora?

Rocket como que la encuentra profundamente estúpida. La mira como diciendo: “No puedo creerlo”.

¿No pelean?

Rocket de repente le pega como unas cachetadas, como sus “ ‘Tate quieto” cuando ella quiera jugar. Él no la pesca pero como siempre ha vivido con perros ya sabe de qué se trata, aunque aún no se acostumbra.

¿Sueles hacer de hogar temporal o lo fuiste por algo puntual en esa ocasión que acabas de mencionar?

No lo hago siempre. Generalmente soy hogar temporal de animales conocidos, no de fundaciones.

¿Ha sido un tema tu amor por las mascotas cuando has estado en pareja?

Sí. Me ha tocado conocer personas que me encantan y que cuando he cachado que no le gustan los animales, me dejan de gustar altiro.

¿Te mata la pasión?

Totalmente. A ver, no es que yo sea loca y piense que son mis hijos, pero es como si los tuvieras y te das cuenta que tu pareja no tiene feeling con ellos. Para mí eso es un valor en las personas. La capacidad de amar un animal es una arista en el corazón de las personas. Si veo que alguien no ama a los animales pienso: ¡Qué pequeñez de alma!

Robo de animales

“Quiero hacer un llamado de atención sobre el robo de animales en los parques. La gente tiene que tener cuidado con sus mascotas, y a su vez, quienes compran deben informarse de dónde provienen cuando compran. Se roban las mascotas para venderlas y hay criaderos clandestinos. Me angustia pensar en eso y que me pase a mí porque te los quitan a la fuerza, literalmente te los raptan.

EL S.O.S. POR LAS GALLINAS

Hace meses grabó el viral “Nací libre” que es para mejorar las condiciones de vida de las gallinas productoras de huevos. “No soy vegana, no pontifico a nadie ni creo que la gente debe ser vegetariana. Sí soy muy defensora de los animales. Estas gallinas no se mueven nunca en su vida. Modifican con luz artificial los tiempos que tienen para que pongan más huevos. Es como si nacieras y a los 3 años te empezaran a poner hormonas para que seas capaz de digitar un computador. Te sientan, te ponen un hoyito para que hagas pipí y caca y te ponen una luz artificial que reemplaza al sol. Te la quitan sólo durante dos horas que son las que tienes para dormir.

El resto del día trabajas y trabajas… La comida te la dan en un tubo y es como una pasta. No te mueven y comparándolo con los seres humanos nuevamente es que te obligan a ser “un adulto” rápido: a los 3 años ya lo eres y te morirás a los 12 en lugar de los 75”.

La carne de esas gallinas no se ocupa.

No. Las gallinas que come la gente están absolutamente infiltradas con hormonas. Están hinchados de muchos productos, agua y tampoco se mueven mucho para que engorden. Es terrible y al verlo te das cuenta que no quieres comer eso. Eso me pasó a mí y no quiero formar parte de esa cadena. Yo no lo digo a la gente que no coma, sólo le pido que se informe sobre qué se está echando a la boca.