Así llegaron los gatos a nuestra vida…

en Zona Gatos

Hicimos un recorrido por la historia que nos une a estos enigmáticos animales de compañía…


Dicen que su inteligencia es tal que ellos decidieron hacerse domésticos para llevar una vida más tranquila. También dicen que son catalizadores energéticos. Se dicen muchas cosas de ellos, pero poco sabemos de cómo llegaron a nuestras casas y camas. Aquí intentamos construir la historia de cómo estrecharon los lazos con los seres humanos.
Debido a la domesticación, nuestro pequeño tigre ha sufrido cambios morfológicos muy sutiles respecto a su más probable ancestro, que es el gato silvestre africano.

La presencia de evidencia arqueológica que asocie directamente al gato con el hombre apareció en el antiguo Egipto. Los restos más antiguos datan del año 2300 a.C., y corresponden a pequeños amuletos tallados con forma de gato.
Posteriormente, cerca del año 1960 a.C., se encontraron representaciones de un gato en el ambiente doméstico confrontando a un grupo de ratas. De una antigüedad muy cercana datan también 17 gatos momificados junto a potes metálicos en los que seguramente recibían leche. Cerca del año 1450 a.C. se encuentran diversas alusiones al gato en ambientes domésticos, frecuentemente representados bajo la silla de la esposa de sus dueños, comiendo pescado y huesos o jugando con otros animales de la casa.

Del amor al odio…

La devoción sentida por los gatos en Egipto dio paso a sentimientos más mesurados en Grecia y Roma, donde se asoció al gato a las diosas Artemisa y Diana, respectivamente.

Una vez instaurado el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, el gato pasó de ser una figura adorada, símbolo de la fecundidad, el amor maternal y la sexualidad, a tener una posición totalmente opuesta a la que hasta entonces ostentaba: se le persiguió como una criatura malévola, agente del diablo y acompañante de brujas y nigromantes. No se sabe bien la razón de este cambio, pero se piensa que para poder consolidar su poder, en ocasiones la Iglesia Católica medieval se vio obligada a realizar acciones que le permitiera borrar todos los vestigios de antiguas creencias paganas, por lo que se satanizó al gato en búsqueda de cambiar su asociación a antiguos dioses.

Bajo el predominio del cristianismo los gatos fueron asociados a brujería, la que era presentada como una forma más de herejía y culto al diablo, y muchas veces se representó a las brujas desplazándose montadas en demonios oscuros disfrazados de gatos gigantes. Asimismo, se planteaba que el demonio prefería presentarse a sus seguidores bajo la forma de un gato monstruoso. En el norte de Europa, en tanto, era común pensar que las brujas preferían adoptar la forma de liebres o gatos cuando efectuaban actos maléficos.

Por otro lado, en Gran Bretaña los gatos eran vistos como animales a quienes las brujas encargaban la realización de actos maléficos a cambio de hogar y comida. Dicha visión fue la que predominó en la persecución de brujas de Inglaterra y, luego, de los colonos en América, y es la razón por la cual los gatos predominan en la iconografía relacionada a Halloween.

Durante la Edad Media y principios de la Edad Moderna los gatos fueron ampliamente perseguidos en Europa, siendo muchas veces torturados, muertos en la hoguera, lanzados en agua hirviendo, matados a latigazos, lanzados de grandes alturas y enterrados en estacas. En Japón, algunas leyendas hablaban de monstruosos gatos-vampiros que asumían la forma de mujeres para succionar la sangre y vitalidad de los hombres. De acuerdo a la creencia popular, la cola era su fuente de poderes sobrenaturales, y por ello muchas veces se les cortaba para prevenir que se convirtieran en demonios de adultos.

Sin embargo, fuera de Europa la visión del gato era predominantemente positiva. En China los gatos eran apreciados como símbolos de paz. En algunas comunidades asiáticas se creía que al morir un gato este iba a hablar con Buda en representación de su dueño. En tanto, en la religión islámica los gatos gozan de un lugar privilegiado, dado que era el animal favorito de Mahoma, mientras que en la religión hindú existe la obligación de alimentar e incluso alojar a los gatos que son encontrados.

Lamentablemente las creencias religiosas en la Europa medieval llevaron a la población felina a números bajísimos. Y sin los gatos como control biológico la población de roedores se disparó, lo cual tuvo consecuencias trágicas cerca del año 1600, cuando una epidemia de peste bubónica mermó la población humana en Europa. Precisamente esto hizo que el gato volviera a ser apreciado por su rol en el control de roedores, volviendo paulatinamente a recuperar su sitial en nuestra cultura.

Con el descubrimiento de los microorganismos por parte de Louis Pasteur, cerca del 1800, la gente se volvió extremadamente consciente respecto de la limpieza, ante lo cual el gato ganó aún mayor aceptación por ser considerado el único animal limpio, dadas sus conductas de higiene.

Con la primera exposición felina organizada en tiempos modernos en Inglaterra por Harrison Weir en 1871, se comienza a cerrar oficialmente una época oscura y triste para los felinos, devolviéndolos al sitial que nunca debieron perder.

Hoy, por sus características que lo hacen perfecto para el estilo de vida contemporáneo, el gato ha ido sostenidamente reemplazando al perro como la mascota número uno en muchos países, y proyecta convertirse en los siguientes años en el animal de compañía más popular a nivel mundial.

Fuente: Gaspar Romo. Etólogo y veterinario de la Asociación de Etología Clínica Veterinaria de CHILE, ASECVECH.

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