Síndrome de Noé: Acaparadores de animales

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Se creen salvadores de perros  o gatos, pero los mantienen hacinados, sin paseos diarios, mala alimentación e insalubridad. Reconócelos para detener esta situación que afecta a la familia y la salud de las mascotas.

Por Carolina Palma Fuentealba

Si estás leyendo esta revista, amas a los animales, y seguramente los ayudas de alguna forma. ¡Bien hecho! Se necesita tanto trabajo para terminar con el abandono y maltrato animal que lo mejor es seguir en este camino, aunque existe un límite. ¿Cuántos animales tienes en casa? ¿Puedes mantenerlos a todos con buena salud física y emocional? ¿Tienes el dinero suficiente?

Existe un trastorno poco conocido que describe a una persona que insiste en recoger animales para llevarlos a su casa sin el debido cuidado: se llama Síndrome de Noé o Hoarding. Los especialistas describen a estos pacientes como acaparadores compulsivos que mantienen muchos animales por razones tan diversas como que se consideran salvadores, cuidadores y, en el peor de los casos, explotadores. Por supuesto, no hablamos de quienes aman a los animales, rescatan alguno o lo dan en adopción, sino de quienes los mantienen descuidados y afecta el normal funcionamiento de una casa. En casos extremos la enfermedad los lleva a aislarse socialmente y abandonarse, sin reconocer lo que les sucede.

Carolina Pino, sicóloga y conocida animalista, presidenta de la Fundación Suyai, explica que las causas del Síndrome de Hoarding con animales son discutidas y variadas, ya que existen pocos estudios al respecto, aunque se asocian a varios trastornos siquiátricos que describe a continuación.

Alucinación

“Se encuentran convencidos de ser los ‘salvadores’ de estos animales, que nadie los cuidará como ellos e insisten en humanizarlos patológicamente. En su discurso apelan a que ellos presentan una comunicación ‘especial y única’ con sus animales rescatados, adoptados, etcétera”.

TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)

“Con necesidad de acaparar, acumular, siguiendo patrones para evitar en esos animales ‘daños imaginarios’ desde terceros. Les atribuyen características especiales a sus animales acumulados y no pueden parar su compulsión de acumular”.

Demencia

“También se ha asociado casos a demencias, desconociendo en absoluto la existencia de parte del acumulador de presentar alguna patología. Al igual que el paciente TOC”.

Mundialmente no hay mayor información, aunque Carolina revela que existe un proyecto llamando HARC (Hoarding of Animals Research Consortium), que está investigando esta patología en la Universidad de  Boston y otras asociadas a organizaciones de rescate animal. Lamentablemente, en Chile hay poca o nula información al respecto, sólo nos basamos en datos generales que estiman que cerca del 2% de la población mundial la sufre.

También comenta que los médicos que han abordado el tema describen que, en el domicilio de estas personas, en el 80% de los casos había animales enfermos o muertos, y casi en el 60%, el afectado no reconocía ningún problema en su vida. Es más, en el 69% de los casos vieron orina y heces por todas partes, incluyendo la cama del propietario. “La cuarta parte de ellos justifican su actuar por el gran amor que tienen a los animales y sentirse sus ‘salvadores’. Los animales que pertenecen a esta gente claramente están en situación de maltrato, hacinamiento, falta de cuidados básicos que ellos desconocen como parte de su patología, condenándolos a una vida muy lejana del bienestar”, piensa la presidenta de Fundación Suyai.

En Chile se ha encontrado con casos, y asegura que ellos se sienten únicos, con una suerte de don especial para salvar a esos seres que nadie cuidará como ellos.

“Usualmente están sin poder económico para brindar a todos los cuidados como se debería, lo cual se suma a la acumulación de objetos que se sitúan en desorden en el mismo espacio que residen los animales”.

¿Cómo superarlo?

No es fácil, pero con motivación, apoyo familiar y profesional, se puede superar. La sicóloga Carolina Pino explica que primero el afectado debería asumir que padece una patología y requiere ayuda, ya que sin su motivación es complejo el abordaje. Por supuesto, las familias desesperan e intentan pedir ayuda, pero sin la movilización del afectado se vuelve infructífero. Muchos vecinos acuden a los municipios para gestionar apoyo (entendiendo lo insalubre del domicilio), pero se vuelve imposible la gestión al encontrarse que los afectados por la patología se niegan a recibir ayuda. “No quieren entregar alguno de sus animales en adopción o recibir cuidados veterinarios, puesto que dentro de la alucinación está el hecho que el mundo exterior es hostil y ‘dañará’ a sus animales, y que sólo ellos pueden tenerlos en ‘óptimas’ condiciones”. La especialista destaca que el acompañamiento es vital para intentar hacerles entender que el animal sufre, y así ayudar a su reestructuración síquica. “No obstante, personalmente me siento pesimista al respecto, conociendo además el alto porcentaje de recaídas por parte de quienes se han sometido a tratamiento”.

Los límites

¿Crees que los animales son felices viviendo en manada?

En teoría los perros sí, porque viven en manadas, aunque disfrutan de personalidades tan distintas que muchas veces se requiere ayuda profesional. Pino recuerda que “el dueño/adoptante debería liderar esa manada en su hogar, pero claramente una dinámica es la manada, y otra muy distinta el hacinamiento por acumulación”.

Para Gaspar Romo, veterinario y etólogo, el límite de animales que pueden existir en una casa dependen de la cantidad de espacio, la composición de la familia y los estímulos que puedan entregar en el ambiente para satisfacer sus necesidades. “En el caso de los perros, dependerá principalmente de que los dueños puedan proveer todo lo que necesitan (juegos, paseos, comida, compañía, etcétera) y del temperamento de cada uno de esos perros. En la medida que no se cumpla lo primero, es más probable que esos individuos se estresen y que en consecuencia de eso se muestren más reactivos, siendo más frecuentes los conflictos”, advierte, y agrega que ha conocido casas pequeñas con 8 perros que vivían perfectamente bien, como también familias con dos perros estresados.

Si ahondamos en los gatos, el etólogo apunta a que ha visto que de 4 gatos hacia arriba se dan con mayor frecuencia problemas conductuales. Además, como son animales muy apegados a su territorio y no tan sociales como los perros, la convivencia entre varios gatos exige que existan recursos disponibles en abundancia para todos. Es decir, se permite tener más de 1 gato si cuentan con un espacio especial para su alimentación, juguetes, espacios de descanso, cajas de arena separadas y, por supuesto, el dinero disponible por si se sufre una emergencia veterinaria. Si no es el caso, resulta muy probable que se generen conflictos.

¿Te sientes identificada con este tema? Solo recuerda que si quieres ayudar a los animales, lo más importante es que les entregues cuidados especiales y cariño. Si ya no puedes llevar más a casa, existe la posibilidad de apadrinar en muchas instituciones o al menos concientizar a tus cercanos.

Carolina Pino Sicóloga y conocida animalista

Gaspar Romo Veterinario 
y etólogo

 

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